Et Cætera...
...Un poco de piensología y otro de Memoria Histérica...
27 de marzo de 2012
7 de marzo de 2012
En un día como hoy...
Yo tenía muchas ganas de participar, pero por mi asma me preguntaba si podría hacerlo. El sereno me ponía muy mal. Otra opción era desistir de participar en la elaboración de la alfombra y caminar al día siguiente con mi mamá y hermanas en la peregrinación que saldría por "columnas" desde diferentes puntos de la capital hacia el mencionado campo. Pensaba que sería extenuante, pero, al mismo tiempo, una oportunidad única en la vida que valdría la pena.
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| Himnario de la misa |
24 de noviembre de 2011
Darcy McGuire
A veces lo atribuyo a mi crianza, que estuvo en un 80% influenciada por mi padre, de los 0 a los 12 años. Solía ser recio, intolerante, le desagradaban mucho las blandeces y los rodeos. Para él, al pan se le decía pan y al vino, vino. Así nos hablaba y así había que hablarle. Crecí creyendo que todo se debía decir sin anestesia y que era, con mucho, lo mejor.
Al divertirme, también demuestro con total desparpajo todo aquello que me causa gracia. Suelto risotadas, levanto la voz, expreso sin timidez mis sentimientos con gestos y ademanes exagerados.
De más está decir que estas actitudes me han granjeado no pocas enemistades.
Al caminar denoto seguridad con pasos largos y sin ver a los lados. Esto lo hago para no tropezar. La aparente seguridad no es más que un disfraz para mi inseguridad.
Todo lo anterior, aunado a mi apariencia: alta estatura y fuertes proporciones, da como resultado una fémina muy poco femenina. Y sumado al hecho de permanecer soltera... toda mi personalidad se ha prestado a muchas malas interpretaciones... sí, en cuanto a mis preferencias.
Algunos me lo han dicho de frente: «Seguramente sos les». Otros lo denotan con el trato. Tal vez lo han hecho para que les demuestre con hechos que no lo soy.
Que la gente piense lo que quiera. Es una lección que me costó mucho tiempo aprender pero que debería ser de las primeras para sobrevivir. Ni me ofendo, ni me defiendo. Incluso me permito imaginar; ¿y qué, si lo fuera?
Para mis adentros, prefiero identificarme con el magnífico personaje de Darcy McGuire, interpretado por Helen Hunt en "What Women Want". Ella sufre por ser tan honesta y a veces se arrepiente. Pero decir lo que uno piensa y siente es una garantía de transparencia y no de apariencia.
30 de mayo de 2011
16 de mayo de 2011
24 de abril de 2011
El Hombre "Pavo Real"
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| Foto cortesía de Oregon Zoo. |
10 de marzo de 2011
Amor de madre...
8 de marzo de 2011
11 de enero de 2010
Muestras gratis

Hace poco tuve tres encuentros... ¿cómo decirlo? ¿Interesantes... culturales... experiencia de aprendizaje...? Pues tal vez, algo de los tres.
A mi edad y con tanta soltería acumulada, no hay mucha oportunidad de conocer solteros disponibles, con ánimos de entablar, por lo menos, una amistad o que se sientan incluso atraídos...
Pues bien, hay que estar abierta a las posibilidades, ¿cierto? Y precisamente eso fue lo que me sucedió: tres posibilidades. Tres personas diferentes, ¡con las mismas intenciones! ¿Entablar una relación? Bueno... yo no lo llamaría así. Diferentes edades, cultura y hasta raíces, pero los tres con un solo objetivo: ¡recibir una muestra gratis...! ¿Tengo cara de muestrario? Yo no doy muestras gratis. Estoy muy acostumbrada a valorarme como para ponerme a la disposición del manoseo curioso. Y claro, semejantes "señoriteos" no le vienen bien a algunos que están tan acostumbrados a ser ellos mismos, muestras gratis. ¡Pobres! Están más devaluados que nuestra moneda nacional. Si lo supieran... Ah no, pero ellos se creen todos unos conquistadores♥, con derecho a obtenerlo todo sin mucho esfuerzo. ¡Más aún! Sin riesgos: de involucrar el corazón menos que nada.
¿De galanteos? Mejor me río... ¡Como verdaderos conquistadores dejan mucho que desear! Allá ellos... y las muestreadoras que gratuitamente los han acostumbrado a la complacencia... ¿mutua...?
Y para la próxima, abriré mejor los ojos para no creer que todo lo que brilla es oro.
5 de enero de 2010
Entra el invierno...

Bueno, así es: este otoño anuncia el invierno. Debo aceptarlo.
No más ilusiones de niña quinceañera atrapada en un cuerpo que lleva varios múltiplos de 15 y no hace ningún esfuerzo por ocultarlo...
Se acabó la juventud y con ella varias etapas que ya no me corresponde vivir.
La mente juguetea a veces, pero en este inicio de año está tan aletargada que ni siquiera ella se ha atrevido a soñar... en nada.
Lo que toca ahora: las de la hormiga, trabajar y ahorrar para el invierno. Hace ratos que dejé de ser una cigarra juguetona y despreocupada con la confianza de que todo se solucionaría. Ya no.
El invierno llegará, inexorablemente y ojalá me encuentre preparada. Debo aprender a recibirlo con dignidad, con la frente en alto y sin remordimientos por lo vivido o lo que dejé de vivir. Lo anterior así fue, me guste o no.
¡Adiós juventud, adiós primavera y verano, ya no los volveré a ver!
¡Bienvenido otoño, te estaba esperando!
12 de marzo de 2009
¡Gracias a Dios por el pericón!
Hace unos 5 años descubrí que la hierba Hypericum perforatum calma la ansiedad. En inglés la llaman Saint John's wort (o wart) e incluso la venden en forma de cápsulas -que estuve tomando por un buen tiempo. Investigando un poco más me di cuenta que es el bendito pericón tan recomendado por las mamás y las abuelitas para el cólico.De esa fecha hasta ahora no me falta mi pericón. Si es para dormir, si es para despertarme, si es porque ando con stress, si es porque ya viene esa fecha... Mi pericón siempre me acompaña.
Sus propiedades analgésicas y calmantes me proveen de un arma anti-stress que me ayuda a sobrellevar la carga diaria. ¡Siento como que he descubierto la panacea de este siglo! Mi mente está lista para responder, pero relajadamente; me mantengo alerta sin estar eléctrica y las depresiones que durante décadas me atacaron ya no han regresado. Descubrimiento paradójicamente realizado hace muchos siglos, por muchas personas también.
¡Bendito seas Señor, por el pericón!
10 de diciembre de 2008
Guatemalenses
¿O guatemaleño? ¿Y qué tal si a los zacapanecos, por ejemplo, los llamáramos zacapeños? Más bonito, ¿verdad? Y más corto, para efectos de lenguaje, más práctico.
¿O zacapenses?
¿O zacapanos?
¿O zacaperos?
Hay, en fin tantas posibilidades que me extraña un poco por qué los que las eligieron, escogieron a veces las más complicadas. Para mí, sería más fácil decir zacapeño, sololense, jutiapense, chiquimuleño y así otras muchas.
29 de octubre de 2007
¿Innumerable?
Según TODO EL ORDEN en nuestro universo y los estudiosos que ya se fijaron en ello antes que nosotros, el único conjunto verdaderamente de verdad (como diría Asturias) INFINITO es el de los números... ¿No es eso maravilloso..!
Según la RAE:
innumerable.
1. Que no se puede reducir a número.
2. copioso.
Es más aceptable esta segunda acepción, ¿o no?
Pero siendo los números infinitos, NO HAY NADA que no pueda ser numerable... incluso ellos mismos. Y si no, que lo desmienta el inventor del "google"... Será mejor decir "incontable", que necesariamente implica la actividad humana de contar. Entonces ya dependerá del humor del que quiera... ¡o no quiera contar!
7 de septiembre de 2007
Ganancias manchadas

27 de agosto de 2007
La práctica "más civilizada" de suicidio de la que he oído
- Acuden a una oficina de servicios civiles -o algo así- y notifican su plan de suicidarse.
- Dejan copia de las llaves de su apartamento y el registro de las cosas importantes: papeles, dinero, constancias de deudas canceladas, etc.
- En la oficina les asignan un día, hora y lugar para consumar el suicidio; con el fin de que no atranquen el tráfico en alguna hora pico o causen impresiones desagradables en zonas muy transitadas...
¿¿¿!!!!
Nos escandalizábamos los dos, comentando esta "civilizada" iniciativa.
Para mí, la cultura de Japón ignora lo que es la misericordia. Y peor aún, viven ignorantes de la Misericordia Divina.
La mayoría de las personas que deciden suicidarse, según me contaba Novich, son ancianos solitarios que viven en un pequeño apartamento, por lo que nadie se preocupa ni ocupa y a los que nadie visita ni hace sentir querido o útil. Los que se sienten útiles a la sociedad son los jóvenes productivos que trabajan hasta 18 horas diarias y a los que se les hace muy natural vivir únicamente para esto, sin acordarse ni por un segundo de sus padres o abuelos. Lo más triste es que les llegará el día a ellos... Estarán del otro lado y tal vez sólo así recuerden a los que dieron la vida por permitirles sentirse realizados.


